Esta historia la recordé hace poco.
Tenia algo más de 4 años cuando el Quiel le dio una gran pataleta por que la abuela lo mando a ordenar sus juguetes. Agarro a patadas la pared, votó sus cosas y dijo- ¡Me voy a mi casa de San Bernardo, me tienen aburrido!
¿Ah si?, bueno toma tu mochila, una muda de ropa, y te llevas tu mamadera.
¡Pero me voy a llevar mi cama y mis juguetes!
No, tu llegaste solo con una mochila y la mamadera, lo demás se queda acá.
Enojado tomó su mochila y mi mamá le dío simbólicos 100 pesos para el pasaje.
Lo encaminé al paradero y no me dijo nada, iba super enojado. En el semáforo en rojo, una micro a San bernardo llevaba sus puertas abiertas.
¡Señor este niñito quiere irse a San Bernardo, lo lleva por favor! El Chofer se sonrio y el Quiel se subió a la micro, nunca pensé que era tan decidido, le dio la moneda al chofer y se iba por el pasillo hasta que le tomé la mano y lo bajé.
Partió la micro y se hecho a llorar diciendome que nunca más, que no se quería ir. Que quería al tata a su lela al guau guau y a mi.



Por que pasa esto tanto, "me voy de la casa!".
Lo chistoso es cuando las mamás se acuerdan de lo que echabamos en el bolso que nos llevamos. Ropa interior (1), un juguete y algunas otras cosas que eran tan importantes como para llevarlas en nuestra huida.