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Este blog está dedicado a mi hijo Exequiel, para registrar algunos momentos que me han cuativado de su infancia y del proceso que vivimos desde hace dos años, él aprendiendo a ser mi hijo y yo aprendiendo a ser madre.

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¡Cuidado con el perro!

Enviado por Antibarbie el 23/06/2008 a las 04:22 AM

Bueno, como sabrán mi cachorro está convaleciente de un Parvovirus terrible. El sábado le tocó control y el doc me contó con detalle todo lo que había hecho por salvarlo, oxígeno, suero, medicamentos, ozonoterapia, y nos recomendó cuidarlo mucho, y ni pensar en bañarlo a pesar de que apesta como zorrilo.

El quiel oyó todas las recomendaciones del doc, y yo se las repetí en la casa. Como estábamos solos, los dejé en  el jardín para que el cachorro tomara un poco de sol (escasos rayos), le pedí que lo mirara pero que no lo tomara.  A los tres minutos voy al patio y huelo un fuerte olor a perfume. ¡Le había vaciado medio frasco de perfume en el lomo al Coffee!

Por supuesto me transformé en demonio de tasmania retándolo, que como se le ocurría hacer eso, que si no había escuchado al doc, que no podía dejarlo solo, que acaso no me había entendido, etc. Ahh... y finalmente le dije que no quería que se acercara, ni tomara y ni siquiera mirara a los perros. (Si, así de mala soy y peor)

Se fue con cara de culpable y yo fui a secar al perrito.

Pasó una hora y nos disponiamos a almorzar, le pedí que me ayudara con la mesa mientras yo terminaba de aliñar las ensaladas. Cuando estoy partiendo un limón, siento chillar desesperado del cachorro. Salí al patio y ahí estaba el Quiel con el perro  casí en el aire. Le grité que lo bajara y tras dejarlo (el perro seguía chillando) le pregunté que había pasado y no me quería decir, tras la insistencia me dijo que se le cayó.

Tomé al pobre perro y lloró un rato más, después lo bajé y al caminar comenzó el llanterío nuevamente.

Se había lástimado una patita. Partí denuevo al veterinario (que a estas alturas lo tengo al nivel de santo) lo revisó y dijo que efectivamente estaba lástimado, pero que no era grave y por su condición no puede tomar nada. Por suerte ya camina mejor.

Y el Quiel, después de que lo encontrarlo, claro el lindo se había escondido, le tocó ver el renacimiento de la bruja malvada y discursiva, me salían chispas de los ojos y rayos de todas partes y por supuesto él se ganó una prohibición de acercarse a menos de dos metros del perro.

 






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